EL TIRANO COMO VÍCTIMA
En la presente entrada, pretendo realizar un
rodeo a la pieza musical “el gran tirano” de la agrupación musical, El Bloque Depresivo, con el propósito de
hacer emerger el texto sobre el cual se sostiene el discurso del sujeto enunciante.
Para esto, se realizarán un Análisis de la Estructura Formal del Discurso del
Sujeto medinate posibles lecturas por estrofas, para posteriormente intentar
desarrollar una interpretación general.
Según tu
punto de vista
Yo soy el
malo
El villano
en tu comedia
El gran
tirano
En primer lugar, el discurso del sujeto nos
informa de como este sería situado de forma involuntaria por un observador
externo como un personaje moralmente reprochable, de carácter malvado dentro de
una historia de género cómico.
De forma consiguiente, el discurso toma forma
de queja bajo el argumento de que la narrativa del observador externo
caricaturiza al sujeto, mostrándolo de forma parcializada, solo con el
propósito de ser la contraparte del rol protagónico que ocuparía el observador
externo.
Esta primera lectura permite generar un
contexto que emerge desde el mismo interior del discurso del sujeto,
permitiéndonos hacer entender que el observador externo en realidad es el héroe
de la historia oficial. ¿Constituye esta queja entonces, el reclamo por el
reconocimiento de un relato alternativo al hegemónico? ¿Es el sujeto un sujeto
subordinado?
Cada cual en
este mundo
Cuenta el
cuento a su manera
Y lo han de
ver de otro modo
En la mente
de cualquiera
Esta estrofa introduce la parcialización del
discurso a quien lo enuncia. Esto presupone una postura epistemológica similar
a la de Kant, en la cual el acceso a la verdad es imposible, ya que solo
tenemos acceso a aquello que nuestros sentidos nos reportan: el rojo de una
manzana no le pertenece a la manzana, sino al modo en que mi sistema nervioso
central ordena las ondas de luz que perturban las terminales nerviosas de mis
ojos, convirtiéndose en señales físico—químicas que en última instancia serán
reordenadas por el modo en que mis experiencias previas me permiten entender que
aquello que veo, es una manzana roja. Es decir, el rojo le pertenece a mi
percepción, no a la manzana. Así, el sujeto ha parcializado la veracidad del
relato a la percepción propia y subjetiva del héroe.
Desencadenas
en mí
Tenebroso
comentario
Después de
hacerme sufrir
El peor de
los calvarios
Según tu
punto de vista
Yo soy el
malo
Probablemente este sea el párrafo más notable
de la pieza. Luego de que el sujeto ha logrado abrir camino hacia el
reconocimiento de su verdad individual mediante la parcialización del discurso
hegemónico del héroe a través de recursos kantianos, éste recurre a
explicaciones mecanicistas (de causa y efecto) para explicar sus actos de
violencia. De hecho, es muy interesante el uso de la palabra “desencadena”,
como podría ser la secuencia lógica en que, si con un martillo se golpea bajo
la rodilla, la pierna se levanta por reflejo nervioso, o como el perro de
Pavlov salivaba con asociaciones condicionadas con luces o sonidos.
El sujeto renuncia al ejercicio de la
comprensión para ceder a los explicaciones mecanicistas, ya no se apela a la
vida voluntaria y consiente, sino al padecimiento pasivo de los engranajes
materiales del mundo. Podemos arriesgar la hipótesis entonces, de que adquiere
la postura de víctima.
Si asumimos que el análisis de la estructura
formal del discurso del sujeto llevado hasta aquí es correcto, es posible señalar
que el objetivo del discurso es invertir el efecto performativo del ejercicio
de la violencia: relativizar la veracidad de la narrativa de quien ha sido
agredido y situarse como víctima ante quien a victimizado.
Comentarios
Publicar un comentario